Roja a Lucas Chávez y golpe en El Alto: Bolivia vence 2-0 a Chile y sueña con el Mundial

Roja a Lucas Chávez y golpe en El Alto: Bolivia vence 2-0 a Chile y sueña con el Mundial

Un gol a los 50 segundos, una roja temprana y 4.000 metros que pesaron

Bolivia se jugaba la temporada y lo dejó claro desde la primera pelota. En el Estadio Municipal de El Alto, a casi 4.000 metros de altitud, la selección verde golpeó a Chile en el primer minuto y sostuvo el 2-0 con coraje, orden y un manejo de los tiempos que desesperó al rival. El marcador vale oro: la tabla los sube a 16 puntos y mantiene vivo el sueño de estar en 2026, mientras la Roja se hunde en el fondo con 9.

El arranque fue un dardo. Centro preciso de Diego Medina, control sutil de Miguel Terceros —Miguelito— para zafarse de Benjamín Kuscevic y definición alta, de esas que dejan sin respuesta al portero desde el área chica. Fue su sexto gol en las últimas ocho jornadas de Eliminatorias: la racha de un futbolista que ya no es promesa, es presente.

La avalancha local continuó. Al 13’, Diego Arroyo se elevó en un córner y su cabezazo explotó contra el travesaño y el poste. Parecía todo de Bolivia… hasta que el partido dio un volantazo. En el 17’, Lucas Chávez fue con la plancha arriba y le pegó de lleno en el pecho a Fabián Hormazábal. El uruguayo Esteban Ostojich sacó amarilla, pero el VAR llamó, revisó y corrigió: roja directa. Decisión correcta y partido condicionado.

Con un jugador más, Chile tuvo un rato largo para asentarse. La Roja avanzó metros, probó de media distancia y buscó a Alexis Sánchez entre líneas. Aun así, el arquero local respondió bien ante remates de Gabriel Villamíl y Rodrigo Echeverría, y cuando no llegó, el bloque boliviano se cerró para achicar espacios. El terreno, la altura y la ansiedad empezaron a jugar otra vez a favor del local.

El giro definitivo llegó tras el descanso. Minuto 55: Ostojich expulsó a Francisco Sierralta y emparejó la cancha. Con 10 contra 10, Bolivia recuperó aire y piernas; Chile perdió claridad. El capitán Alexis tuvo dos buenas: una volea que se le fue centrada y, más tarde, una definición a quemarropa que el arquero leyó a tiempo. Faltó filo y sobró apuro.

La sentencia cayó al 90’, cuando el equipo verde volvió a cargar con decisión y encontró el 2-0. Fue el premio a la constancia, a la administración del reloj y al temple para sufrir con uno menos más de media hora. El Estadio de El Alto, que ya es un desafío físico para cualquiera, se volvió un muro emocional para la visita.

Lo que deja el 2-0: tabla, contexto y cuentas para 2026

La foto grande importa. En estas Eliminatorias, Sudamérica reparte seis cupos directos y un séptimo va al repechaje. Con 16 puntos tras 13 fechas, Bolivia se mete en la pelea de verdad. Le faltan días perfectos, sí, pero ya se colocó en la cola de quienes aspiran a ese sexto puesto o, al menos, a estirar el objetivo al repechaje. El dato simbólico empuja: no va a un Mundial desde 1994.

Del otro lado, Chile se va con las manos vacías y una mochila más pesada. Son 9 puntos en 13 jornadas y último puesto. El margen de error es mínimo. Necesita encadenar victorias y, sobre todo, encontrar un plan de ataque que no dependa de ráfagas ni de la inspiración de Alexis. En El Alto se vio a una Roja que tuvo la pelota por tramos, pero sin profundidad sostenida ni conexiones veloces en los últimos 30 metros.

La noche también deja una radiografía arbitral clara. El VAR actuó como debe: corrigió la amarilla a Chávez y la cambió por roja, protegiendo la integridad del rival; luego, la expulsión de Sierralta equilibró fuerzas y redujo el partido a una batalla táctica y emocional. Con 10 contra 10, la lectura boliviana fue mejor: líneas cortas, laterales medidos y agresividad en el momento justo.

¿Cuánto influyó la altura? Mucho, como casi siempre. No es solo el oxígeno: a esa altitud la pelota vuela distinto, los cierres defensivos llegan un segundo tarde y las carreras largas castigan. Bolivia supo administrarlo: presionó al inicio, bajó pulsaciones tras la roja y eligió bien cuándo volver a lastimar. Chile, en cambio, estiró el equipo en su búsqueda y dejó huecos que al final pagó.

Hubo nombres propios que marcaron la pauta. Miguel Terceros resolvió con frialdad de veterano y sostuvo cada transición con inteligencia. Diego Medina aportó en el gol y en la salida limpia. El arquero local sumó dos atajadas clave ante Alexis Sánchez. Y, más allá de la roja, el bloque defensivo supo convivir con el vértigo y no regaló segundas jugadas en el tramo caliente.

Para quienes siguen las cuentas, el libreto queda así: Bolivia, 16 puntos y moral alta; Chile, 9 y urgencias. Faltan jornadas y en Sudamérica nadie regala nada, pero la tendencia se lee. Bolivia convirtió El Alto en un aliado y encontró un goleador en racha; Chile necesita resetear rápido, recuperar confianza y ajustar en las dos áreas.

Momentos clave del partido:

  • 1’: Gol de Miguel Terceros tras asistencia de Diego Medina, control orientado y definición arriba.
  • 13’: Cabezazo de Diego Arroyo al larguero y el poste: casi el 2-0.
  • 17’: Patada alta de Lucas Chávez a Fabián Hormazábal. Amarilla inicial, el VAR llama y Ostojich cambia a roja directa.
  • 55’: Expulsión de Francisco Sierralta. El duelo pasa a 10 contra 10.
  • 90’: Segundo gol de Bolivia, que cierra el 2-0 y asegura tres puntos vitales.

El resultado también refresca una tendencia histórica: a Chile le cuesta en la altura. La última década dejó varios avisos en La Paz y ahora en El Alto. Cuando el local pega primero y te obliga a remar, el desgaste se nota antes del minuto 60. Sin pausa y con menos aire, cada control exige precisión quirúrgica. Y si esa precisión no aparece, el partido se te escapa.

La etiqueta de partido bravo no alcanza para explicar lo que pasó. Bolivia tuvo plan, supo sufrir y lo ejecutó. Chile tuvo chances, pero no tuvo colmillo. De eso se tratan las Eliminatorias: aprovechar los momentos. En un calendario que aprieta, tres puntos cambian una campaña. Este 2-0 lo demuestra. Para la próxima ventana, uno va con la brújula alineada; el otro, obligado a encontrarla ya.

En la historia reciente, pocos marcadores pesan tanto como este. Por el contexto, por la tabla y por lo emocional. Y por un detalle que no se debe perder: un equipo que golpea al minuto 1 y cierra al 90 sabe leer su propio libreto. En El Alto, y ante la presión de una clasificatoria larga, esa lectura vale casi como un gol extra. Bolivia vs Chile dejó esa lección.

Mariana Barriga Bórquez
Escrito por Mariana Barriga Bórquez
Soy periodista y me especializo en noticias diarias. Me apasiona mantener a la gente informada sobre lo que ocurre en Chile. Escribo sobre temas de actualidad y tengo un ojo para los detalles que marcan la diferencia en cada historia.

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